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We innovate the commercial management of the agro with technology and data analysis. Each point in the drawing represents a digital user; The lines represent dialogue and contain information in the form of text or image. In the same way that we observe the disposition and relation of people moving in a city or concert, we can observe both the behavior and the communication at the digital level. It is forecasted that by the year 2024 there will be 25 billion Internet-connected devices, ready to generate an indeterminate number of terabytes of information. Technology offers us multiple possibilities to develop smart business using real data. Thanks to our consultancies we managed to transfer this benefit to farmers with actions and plans determined according to their budget and reality. Innovation and technology must benefit the complete supply chain to generate competencies, add value and increase revenue.
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Innovamos la gestión comercial del agro con tecnología y análisis de data. Cada punto en el dibujo representa a un usuario digital; las líneas representan diálogo y a la vez contienen información en forma de texto o imagen. De la misma manera que observamos la disposición y relación de personas moviéndose en una ciudad o recital, podemos observar tanto el comportamiento como la comunicación a nivel digital. Se pronostica que para el año 2024 habrá 25 billones de aparatos conectados a internet, listos para generar un número indeterminado de terabytes de información. La tecnología nos ofrece múltiples posibilidades para desarrollar negocios inteligentes utilizando data real. Gracias a nuestras consultorías logramos traspasar este beneficio al agricultor con acciones y planes determinados según su presupuesto y realidad. La innovación y la tecnología deben beneficiar al campo para generar competencias, agregar valor y aumentar ingresos.
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Articulo original
Existen cambios importantes en el mercado internacional del vino y en Chile se hace necesario desarrollar una estrategia nueva para marketing y ventas. Por ejemplo, desde hace años existe una fuertes demanda por innovación y algo nuevo proveniente de Chile, pero hasta el momento hemos sido incapaces de proveerlo.

La amenaza más grande al rubro vitivinícola chileno parece ser el factor humano: pudiendo generar reflexiones y dibujar líneas de acción, no siempre somos capaces de llevarlas a cabo.

El área vitivinícola se presenta como un clúster que está inserto en un ecosistema que cambió hace tiempo y muchas viñas están inamovibles en la tradicional forma de hacer negocios, sin entender los cambios en la forma de las adquisiciones, consumo y comunicación.

Luego de asistir al seminario de cierre del Nodo Estratégico Chile Vitivinícola 2.0, trabajo colaborativo público-privado apoyado por Corfo en coordinación con Vinos de Chile para presentar la hoja de ruta de la industria del vino, se concluyó que las falencias más grandes están en el precario apoyo y responsabilidad en torno a la innovación, una gran deuda con el marketing y la gestión comercial.

Ninguno de los resultados es novedad para quienes llevan más de una década en la industria. Basta con observar la oferta en los mercados internacionales, la estructura de precio, las estadísticas de exportaciones por segmento en cada mercado y el tímido apoyo de líderes de opinión.

Si declaramos que la amenaza más grande es el factor humano, basta con señalar la precaria preparación de profesionales en áreas comerciales especializada en vinos, capaz de seleccionar y analizar datos importantes y liderar una degustación en la cual pueda justificar sus vinos frente a una amplia oferta internacional.

Conocimiento, habilidades blandas y articulación de relato de marca son claves en los mercados altamente competitivos.

Cuando un rubro es incapaz de innovar porque no cree que el cambio climático sea verdad, no está pensando en el legado y menos en la capacidad de resiliencia de su sistema agrícola.

Un agricultor o empresario de estas características no reconoce el valor patrimonial y menos entiende la profundidad de lo que es realmente la tradición y la cultura. El patrimonio de vino de Chile va más allá de presentar extensas plantaciones a pie franco.

El vino es el resultado de un sistema cultural vinculado con una labor de campo en torno a uvas y su procesamiento a través de fermentaciones y guarda. A medida que la humanidad muestra grados de sofisticación comienza a ser necesario enfatizar otros aspectos como la identidad y los sistemas de control de calidad, todo lo cual nos lleva a las consideraciones de marketing y branding de vino.

La innovación requiere de un liderazgo claro, también de un juicio analítico, audacia para sus metas y comunicación, a la vez de la generación de recursos no sólo para sostenerla, sino también para proyectar la innovación como cultura y filosofía.

Innovar con gestión y recursos nos abre la puerta a un universo de múltiples soluciones y propuestas que están disponibles sólo para descubrirlas. El factor humano es determinante y si está disponible para ello pasa de ser una gran oportunidad de cambio y deja de ser la amenaza latente que representan aquellos apegados a una anunciada crónica de cese.

 
 
Articulo Original
En el prólogo del libro “Patrimonio vitivinícola de Chile”, el reconocido catedrático Mario Fregoni plantea que el territorio nacional muestra 200.000 hectáreas de viñedos que viven sobre sus propias raíces, pie franco, y que esto es clave para ser considerado patrimonio cultural y natural de la humanidad por ser la superficie más extensa en el mundo de vitis vinífera (o parras) en esas condiciones.

En el mundo son siete los países que contribuyen con una decena de áreas vitivinícolas reconocidas e inscritas en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad de Unesco.

En Italia, Cinque Terre y Orcia; en Francia, Saint-Émilion y Loira; en Austria, Wachau y Fertö/Neusiedlersee; en Alemania, Valle Superior del Medio Rin; en Portugal, valle del Douro; en Hungría, Tokay; y en Suiza, Lavaux.

Siguiendo lo que escribe Fregoni, Chile posee lugares que cumplen con los requisitos para ser postulados como Patrimonio Cultural de la Unesco, pues las condiciones de su agricultura evidencian un paisaje de resiliencia por clima y factores culturales, desarrollo cultural como expresión artística y más.

A lo anterior se suma la riqueza de vides plantadas a pie franco, que son originarias de las extintas en Francia por la filoxera y un catastro importante de cepas adaptadas a situaciones climáticas y de suelos que en nada se parecen a su origen europeo.

Quizás debido a un cierto romanticismo por lo ambiguo y a una falta de liderazgo, muchas veces olvidamos que la influencia de dos culturas en los años que se formaba la patria hace que el país hoy conocido como Chile nos entregue un idioma español, un vino afrancesado y mucho para debatir como mestizos.

Nuestros vecinos peruanos solucionaron esta constante y reiterada urgencia por la identidad que en Chile surge desde los sectores público y privado. Y lo hicieron contratando una prestigiosa agencia.

Esa ambigüedad en la que nos movemos lleva a constantes errores en cómo se usan y definen los términos patrimonio y ancestral, sobre todo en los procesos agrícolas y -por ejemplo- en el vino.

Un reciente artículo escrito por la periodista inglesa Master of Wine Jancis Robinson narra acerca del mal uso de aquello considerado como “cerveza artesanal”, que no es así, y ha suscitado variadas reflexiones en la industria.

Si bien ni nuestro idioma ni nuestro vino son originarios del territorio o endémicos, los consideramos muy nuestros. Creo que tanto la expresión de vinos por los misionarios y coloniales son tan chilenos como aquellos que son resultado del robo de uva y apurados procesos por parte del indígena. Las vides son tan chilenas como francesas, españolas o italianas, que -baste recordar- son adaptaciones del Medio Oriente.

El vino chileno no es chileno por ser elaborado por indígenas o colonos. La agricultura se basa en un sistema de conocimiento de la tierra y sus recursos en la obtención de alimentos, la elaboración de un vino supone un grado cultural independiente del origen de quien lo realice.

Vivimos en un país originado por múltiples etnias y hemos visto variadas olas de inmigración europeas en diferentes épocas. Por eso, los profesionales que toman el desafío de estos temas deben ser prudentes en sus afirmaciones.

Una cepa francesa introducida es tan chilena como una cepa española introducida. La consideración de Patrimonio de la Humanidad contempla tecnología, la incorporación de nuevas cepas y la revisión de sistemas de agricultura y técnicas es una constante innovación que sigue a la fecha. A ellos se suman las aristas culturales como literatura, música, arte y arquitectura.

A mi juicio, se sobrevalora la historia contada desde el indígena y ocurre lo mismo con el foráneo. En cuatro años de trabajo como consultora en gastronomía y turismo sustentable hice varios talleres de vino con comunidades aymaras. Gracias a esa experiencia vi con claridad que el cultivo no hace el patrimonio en sí, se trata de la resiliencia de la planta y la forma que tiene el ser humano de valorarla y trabajarla. Eso es lo que forja el valor.

Si bien las uvas y el vino no son propios a Chile ni al desierto, la adaptación y asimilación hicieron que estas plantas vivan en armonía regidas por calendarios lunares ancestrales y en sistema de cultivos en terraza.

Lo evidente es que se requiere integrar equipos de trabajo con amplia formación, estudios, especialización, investigación y gestión. Ello porque todos los sitios existentes en Chile que podrían considerarse para una postulación como Patrimonio Cultural de la Humanidad están en estado de fragilidad máxima.

Principalmente, por amenazas de prolongaciones urbanas, cercanía de otras actividades comerciales e industriales, terremotos, formas de vida, intervención desinformada, baja valoración e identidad por parte de la comunidad, entre otras variables.

Un aspecto que no debe olvidarse en la evaluación definitiva es el eje del valor generado por el conjunto de bienes agrícolas y culturales, lo que tiene que ver con el valor percibido del patrimonio desde diferentes ángulos y también del valor que genera en cuanto al capital que significa para la localidad.

La voluntad de encontrar nuestra identidad nos puede guiar por un proceso muy enriquecedor conformando equipos de trabajo especializado para esa labor. Eso significa dejar un legado para las siguientes generaciones y comenzar el proceso de construcción de una identidad cimentada en conocimientos desde el respeto y la responsabilidad.

Para eso me parece que, además, hay que perderle el miedo a la tecnología, pues es una forma de observar y construir propuestas inteligentes desde una data real.

 

BIG DATA

10/31/2016

6 Comments

 
Si hiciéramos una pila con libros para contar la cantidad de información que producimos digitalmente, alcanzaríamos a llegar al sol 4.5000 veces.
Al impresionarnos con la cantidad  información contenido en nuestro ADN, quedaríamos más sorprendidos al saber que la información digital ya supera 5 veces esta. Es tiempo de que consideremos con seriedad nuestra responsabilidad al disponer de tanta información y con tan pocos profesionales observándola analíticamente. Se habla de un impacto de 3 a 5% a partir de info generada biológica y cognitivamente, versus la digital que muestra un aporte de 30%. Estos datos fueron entregados recientemente en una charla por el estadounidense Martin Hilberg en su reciente visita a Chile.

Big Data es un concepto nuevo que desde el 2009 comenzó a dar vueltas en las universidades. Pertenece al campo de estudios de ciencias de datos, buscando encontrar respuestas y explorar en la creciente información que generamos a nivel digital. Una primera capa de esta información se basa en textos, números, imágenes en fotografías y videos. Luego podemos tornar la búsqueda más compleja por diferentes plataformas desde dónde se obtiene y organizar variables de geolocalización, cultura y relacional. La curiosidad, el argumento y el juicio son cualidades claves para el desarrollo del científico de datos, pues es a través de la curiosidad que comienza la creatividad de qué hacer con ellos. El argumento nos sirve para el punto de partida con hipótesis que apoyan el proceso de aprendizaje; el juicio nos aporta las nociones preconcebidas como base para el comienzo y para analizar si la hipótesis es correcta o no.

Nuestra era puede ser recordada como el inicio del hyperdata. En India los teléfonos inteligentes han penetrado un 90% y un gran porcentaje de estas personas ni siquiera cuentan con un certificado de nacimiento ni evidencia de que existan frente a su gobierno. Este tipo de fenómenos son aquellos que podemos observar a partir de una data simple; asuntos más profundo se pueden desarrollar gracias a una visión clara y entendimiento de las variables a observar e investigar, pues si de algo hay certeza es que no hemos dimensionado el aporte del Big Data. 
 
 
Existen 2 billones de razones para considerar la difusión de los diferentes atractivos turísticos de nuestro hermoso país Chile en las redes sociales. Esa es la cantidad de personas que cuentan con un usuario activo en redes sociales en el mundo.

En mi reciente investigación para obtener el título de Master in Strategic Communication & Branding, investigué acerca de la construcción del relato de diferentes viñas chilenas en formato digital. Con sorpresa encontré un escenario desarticulado y desfasado, con una serie de incoherencias a la hora de definir contenido, idiomas, marcas, ofertas, interacción y naming. Destaca una viña en particular que lidera no solo a nivel regional, sino a nivel mundial, sin siquiera mencionar aspectos enológicos, de campo o de turismo.

Recientemente se acercó a mi un cliente, una prestigiosa consultora del norte, para trabajar en la implementación de redes sociales para un proyecto de Borde Costero en la Región de Arica Parinacota. Una linda iniciativa de recuperación natural y cultural, invitando a la comunidad a cuidar y disfrutar de su entorno con dimensiones arqueológicas, de flora y fauna, deportivas y recreativas. Específicamente en la red social Facebook logramos en un mes de trabajo superar la cantidad de likes de Casablanca Valley (activa desde 2011); logramos llegar a la mitad del trabajo que realiza Ruta del Vino del Valle de Colchagua desde 2013; atrás dejamos a Maipo alto con sus 528 likes desde 2009; igualamos a Ruta del Vino del Maule con 2.665. Basta visitar Facebook para revisar las estadísticas.

Facebook nos da la dimensión y la oportunidad de conectarnos con millones de personas en el mundo, ya sea para tentarse con un destino, conocerlo, leer opiniones e incluso hacer cotizaciones y reservas. Según las estadísticas del sitio estatista.com los viajes reservados online  para Latinoamérica el 2008 fueron un 8% que al 2011 llegó a 18%. Para Estados Unidos  la cifra cambio de un 35% a un 38% y en Asia-Pacífico de un 15% a un 28%. Claramente esta cifra continúa en aumento.

Una importante agencia dedicada a promocionar los vinos chilenos llevo a cabo un importante estudio através de una encuesta en el área de Nueva York y expusieron a las viñas la metodología y resultados. Sorprendentemente se llevó a cabo en Diciembre
 fecha en la cual los viajeros se encuentran en sus casas de vacaciones en Florida o ya han planificado sus viajes a Europa que es un viaje más corto y que les da el prestigio de visitar viñedos con gran historia y reconocimiento.

Llevo 12 años trabajando en turismo especializado, dedicada a desarrollar las primeras rutas de enoturismo con prestigiosas agencias como Latitud 90 y Santiago Adventures. Trabajé para la familia Huneeus en Estados Unidos y recorrí innumerables bodegas en diferentes valles de ese país. He cumplido el sueño de mi vida convirtiéndome en la Cultural Specialist de National Geographic Explorer. He viajado ampliamente por el mundo por trabajo o vacaciones y entre mis selectos clientes figuran la Corona Española, Banco Mundial, Banco Central y personas privadas que prefieren el anonimato. He visto a talentosos profesionales del turismo crecer en sus propuestas de valor y contribución al desarrollo del turismo, pero el desafío del rubro requiere con urgencia una revisión en profundidad.

Hoy es indispensable generar propuestas con valor, proponer elementos diferenciadores y generar identidad. Contamos con un esqueleto sólido en infraestructura vial, de transporte, hotelería y gastronomía. Estamos haciendo muchas cosas muy bien, pero falta innovar desde los servicios y en la forma de difusión. La tecnología, redes de líderes de opinión y experiencias de millones de viajeros nos avalan, pero nos falta dar unos cuantos pasos más. Creo que estamos listos para apoyar las fantásticas iniciativas que el sector privado ha ido desarrollando a lo largo de los años. Nos falta integrar a actores y profesionales con una visión renovada para poder renacer y enfrentar a este nuevo mundo de 2 billones de personas hambrientas por fotografías espectaculares y contenidos que los hagan vibrar. Trabajemos el paisaje del vino generando más cultura e identidad; para dignificar al agricultor y promover estos vinos y paisajes maravillosos.