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La palabra agricultura tiene su origen etimológico del latín agri de “campo de cultivo” y cultura que se refiere al conocimiento en el mismo idioma. Claramente el punto clave en la historia de la subsistencia de los humanos y el inicio de la agricultura estaría marcado por un cambio en el clima del planeta tierra en tiempos prehistóricos; el fin de la glaciación y la elevación de las temperaturas. El desarrollo y avances tanto tecnológicos como dietéticos, sumando exploraciones, travesías, migraciones, viajes y luego las comunicaciones (imprenta, fotografía, televisión, radio, internet y redes  sociales), han enriquecido enormemente el relato histórico que podríamos escribir en torno a agricultura. Hoy la palabra agricultura se entiende como la transformación del medio ambiente para satisfacer las necesidades alimenticias de la humanidad. A la hora de profundizar en el concepto de agricultura existen diversas tendencias, escuelas, cuestionamientos, consideraciones y contextos para llevarlo a cabo.

Existe una dimensión particular que atrae la atención de muchos por su alto significado en cuanto a la expresión de cultura y de los pueblos originarios a nivel mundial. Cuando hablamos de la palabra ancestral es correcto hacerlo para apelar a un origen o tiempo pasado remoto o muy antiguo; hablamos de los antepasados y lo relativo a ellos, remontándonos a un tiempo lejano.

La agricultura ancestral se refiere a técnicas y prácticas de los pueblos originarios, en nuestro caso, de las Américas. Sería impreciso considerar como ancestral a aquellos pueblos exógenos que llegan como colonizadores, ya que ellos negaron y anularon muchos aspectos culturales ancestrales de las Américas. Esta razón nos aleja de consideraciones ancestrales en cuanto a los productos que ellos obtenían de la agricultura, puesto que negaban las prácticas locales de los antepasados. Por ende conduciría a confusión el considerar algún producto colonial o moderno como producto ancestral, ya que no procede.

En Chile contamos con una rica gama de pueblos indígenas y cada uno de ellos con sus propias características. Sus estilos de vida y en consecuencia su agricultura y producciones varían dependiendo del lugar geográfico que habitan o habitaron. Podemos identificar variados escenarios en una línea de este a oeste: cordillera, valle, mar, islas y archipiélagos. Luego de norte a sur variadas zonas: desierto cálido, semi desierto, mediterráneo, bosque, desierto frio.

La tendencia mundial es la de volver a los orígenes y recuperar ciertas prácticas de dimensión humana relacionadas con cosmovisión y creencias. Un punto medio suma a ellas consideraciones de alta tecnología que beneficia dichas prácticas. Como respuesta al explosivo crecimiento de la población mundial existen otros actores industriales y masificadores, que por otro lado persiguen alta productividad y eficiencia a través de exploración y manipulación científica.

Lo países denominados desarrollados ya han vivido el proceso que vive hoy Latinoamérica. Un claro episodio histórico lo vemos en el movimiento en USA durante los años 60. También en Europa levantándose luego de dos guerras mundiales de la mano de Rudolf Steiner y como un continuo colectivo en la milenaria Asia. En Chile hay una constante búsqueda de identidad, actividad compleja por sus rasgos multiculturales ancestrales y multirraciales por los tiempos de colonización e industrialización. Sumamos a esto el hecho de las altas migraciones de los últimos 10 años y claramente podemos observar una pluralidad fantástica.

Lo que nos convoca es la agricultura ancestral y es justamente en esta dirección que va nuestro trabajo como profesionales. Por citar un ejemplo, la iniciativa de rescate de viñedos familiares en Codpa con su vino Pintatani  muestra una dimensión cultural fantástica. Las familias Aymaras de este poblado cercano a la ciudad de Arica, mantienen prácticas agrícolas ancestrales en su producción de frutales y vegetales. A ellos se suma la obtención de uvas traídas por los colonos españoles durante el siglo XVI de la familia vitis vinifera. Es indispensable entender la dimensión cultural  Aymara; su relación tanto con los ciclos naturales en base a un calendario solar y lunar, y su entendimiento y adaptación al contexto geográfico y pluvial a través de la plantación en terrazas en ladera de cerros.  Son indispensables el trabajo y la colaboración reconociendo en ambas partes, Aymaras y Chilenos, los valiosos aportes para un fin común positivo; el respeto por su cultura como de sus productos, considerando y acotando los elementos exógenos como el uso de levaduras externas, injertos, tecnologías y máquinas que requieran de energía (no cuentan con suministro eléctrico constante).

La agricultura ancestral no sólo habla del reconocimiento de prácticas de cultivo de los antiguos, también significa hoy atraer a las actuales generaciones a promover dichas practicas y a hacerlas sostenibles. Es indispensable una mirada de subsistencia y bonanza que acompaña la expresión de su cultura y su inserción en la globalidad. Es un proceso de identidad que necesita ser reconocido.
 


Comments

03/21/2017 3:47am

Trends and culture is very effective on our life and mostly peoples are follow the rules of the culture. I think it also important for us but many peoples only follow the religion in life. That's good planing for life and we can also spend our time according to desires.

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